-No puedo creer que no te des cuenta de los que nos pasa… -dije calmo pero lleno de fiereza contenida.
-No sé. No sé. Estoy confundida.
-Es que es fácil. Si no parás, vas a escribir finalmente, algo que nos lastime a los dos y de donde no haya retorno. Es como un plato, se cae, se raja y después por más que lo guardes en el más seguro de los rincones de la alacena ya esta así. Se entiende…
Des miraba sin comprender o sin querer hacerlo.
-Sigo sin entender como no paraste antes, -agregué. -No me quise meter porque esperaba que te dieras cuenta sola pero… todo tiene un límite y si no lo paro si no te paro, el culpable de que nuestra relación se vaya a la mierda seré yo. Entendé que esto que digo es solo porque te amo y no quiero perderte y siento que si seguimos con esta pelotudez tarde o temprano algo va a surgir que nos va a lastimar enserio. Paremos ahora que creo aún estamos a tiempo.
La verdad es que no lo estaba, las dudas cabrioleaban en mi cabeza como en una fiesta Griega y sentía como los platos eran arrojados al piso con perfecta malicia. Pero no podía lastimarla, no quería. Ella no estaba convencida. El blog era más que solo una historia de soltera, era una catarsis, una manera de acompañar su necesidad de comprensión…
-Pero no quiero dejar de escribir. Para mí es muy importante. Me gusta hacerlo y siempre pensé que no podía…
-Nadie dice que no escribas, interrumpí. –Pero no hay necesidad de algunas cosas y lo de hoy… -Respiré hondo y pensé por un milisegundo lo que diría a continuación. -Te odié, ¿entendés? Te odié y no me gusto la sensación. No quiero volver a sentirme nunca más así.
Dábamos vueltas sobre un tema que nos rondaba, como chacales hambrientos. Una sombra que se nos había estado acercando y a la cual no habíamos hecho caso alguno esperando que se disipara como las neblinas de las mañanas bonaerenses.
¿Y entonces qué hago? No quiero que nos peleemos pero no quiero…
Dudaba, se le hacían nudos en la garganta con alambres de puas que se le clavaban y le enjuagaban los ojos. Des estaba deshecha y yo estaba igual. Nos dolia no podíamos seguir con ese disfraz de libreacion absoluta cuando los dos necesitábamos la total atención del otro. El completo amor y la insoportable pasión por estar juntos.
-Puedo escribir sobre nosotros… nuestra historia.
-¿Es tan necesario? No podes sencillamente parar, escribir otra cosa, escribir ficción.
-Pero yo no sé escribir de otra manera, no se inventarlas. No me sale.
-¿Entonces?
-Tengo que pensar no sé cómo seguir. Creo que podría escribir sobre nosotros. ¿A vos te molestaría?
-La verdad es que no sé. Imagino que no me molestaría pero siento que te exponés mucho. Contás cosas que son muy tuyas. No sé si es la mejor de las ideas. Solo sé que hay que parar.
[...] 75. Entre la espada y la pared (2). 23 Marzo 2010 Posted by …(des)encontrada… in 2009. Tags: Blog, Discusión, Dudas, El viajero, Novio, Problemas, Zapatillas Verdes trackback Del otro lado: Sensaciones distintivas. Trigesimoséptimo. [...]
ay ay ay… te leo y me vuelve la angustia. Por suerte ya pasó.
***
Estás contando el final… *** Two days.
Z.V.